2017 – Año de la Revocatoria

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A media cuadra

Hace un año, el primero de enero, observamos al alcalde Peñalosa bajo el sol inclemente, sentado en su nuevo trono, escuchando a un presentador decir que él, el nuevo alcalde, había hecho un doctorado en París.  Tal vez él era el único en la plaza que sabía que ello no era cierto, pero al escucharlo no se le movió una ceja. El es un vendedor y vendo con eso, con el engaño. Ese día en su discurso reiteró que plata no había, que el Distrito ya era muy grande, que iba a mejorar la seguridad y la movilidad, sus dos caballos de batalla.  Pero detrás de las promesas de ese año nuevo lo que había era otra cosa.

Si la democracia fuera como la presentan en los libros y las leyes, y los cuidadosos ciudadanos de la comarca, tuvieran el tiempo y la dedicación para leer los programas de gobierno, extensos documentos que inscribieron en su momento los candidatos para la Alcaldía, y ya con esa información y conocimiento cada elector expresara su parecer en las urnas, de seguro la votación por Peñalosa hubiera sido mínima.  Él, el supuesto técnico, que ganó con la imagen de gerente internacional, fallaba en diagnósticos y presentaba propuestas vaporosas e imprecisas adornadas con esas palabras que se le escurren cada vez que habla, como fabuloso, espectacular, maravilloso. Pura propaganda para la venta, además, publicidad engañosa.

Nadie lee esos programas, ni los periodistas, ni los expertos, ni los burócratas, mucho menos el ciudadano de a pie, cuyo nivel de lectura a veces se reduce a ver catálogos con las promociones de los hipermercados. No hay tiempo para estudiar aquello, así que dado que la racionalidad no es lo que prima, el dinero, las maquinas electorales y los medios, tratarán de forjar su interés en las urnas, interés que poco o nada tiene que ver con el interés del apreciado público. El problema es que casi siempre ganan. Ese interés privado y particular, representado en Peñalosa, fue el que ganó en las urnas la alcaldía de Bogotá.  Esto es lo que se ve reflejado en sus políticas, si es que así se le puede llamar a este saqueo.

Lo que interesa es obtener ganancia, mover los negocios de los interesados, vender los negocios del Distrito y hacerlo todo en el menor tiempo posible, incluso saltándose normas elementales.  Todas las decisiones se justifican con mucha propaganda y poca técnica, acudiendo a una retórica neoliberal y trasnochada,  alarmando sobre las problemáticas de la ciudad y postulando alternativas superficiales y de corto plazo. No hacer el metro subterráneo, promover Transmilenio como principal alternativa de transporte público, urbanizar y reducir la Reserva Forestal Van der Hammen, vender la ETB y la empresa de energía, entregar a empresas privadas el negocio de la basura y el reciclaje, deteriorar los servicios de salud, despedir de manera masiva trabajadores, para subir los salarios a unos pocos, entre otras lamentables iniciativas, tienen esta misma lógica.

Ganan como siempre las grandes corporaciones, banqueros, constructoras y las clientelas políticas de aquí y de allá, pierden la mayoría de ciudadanos, sobre todo las clases populares, que ven incrementada las tarifas de los servicios públicos, la pérdida del patrimonio colectivo, el aumento de la contaminación, el deterioro del medio ambiente, la persecución de sus formas de trabajo, el detrimento en la calidad del servicio público de transporte, la pérdida de accesibilidad a servicios de salud y programas sociales, más los trancones, los atracos y los etcéteras de rigor.

Porque ya pasado un año, incluso sus caballos de batalla, resultaron famélicos y tristes. La percepción de inseguridad de la ciudadanía ha aumentado, también los indicadores objetivos así lo indican, por más que los maquilladores estadísticos de la administración alardeen de lo contrario. El tráfico en el transporte no ha tenido mejoras e incluso ha empeorado, las promesas del alcalde para el futuro de la ciudad al respecto son más de lo mismo, una fórmula que nunca ha funcionado.

Por todo esto y más, es generalizado entre los ciudadanos y los sectores sociales el empeño de revocar el mandato a Enrique Peñalosa.  La desaprobación de la gestión de Peñalosa crece como espuma y en cada encuesta su baja popularidad empeora; a pesar de tener a las encuestadoras, a los medios y toda la publicidad del Distrito volcada en mejorar la imagen de su gobierno. Este descontento de la ciudadanía debe materializarse en la revocatoria de Peñalosa, la cual debe concretarse en el presente año.

El primer paso para activar el proceso de revocatoria ha consistido en agruparse y llegar a acuerdos para tener una acción ciudadana conjunta, lo cual no ha sido un asunto de un par de días. Vendedores ambulantes, recicladores, líderes sociales, ambientalistas, trabajadores, ciudadanos y movimientos políticos y sociales , han realizado asambleas y reuniones para exponer las varias razones por las cuales se hace urgente revocar al actual alcalde y para coordinar una estrategia que active la participación ciudadana para lograr ese fin.

Se sabe que el camino tendrá obstáculos, que la desinformación buscará mantener a Peñalosa en la alcaldía, que polítiqueros clientelistas, grupos económicos y medios masivos, con todos sus poderes, se activarán en su defensa,  pero permanece y crece la confianza en que la voluntad de los habitantes de la ciudad y de las organizaciones sociales  es más fuerte que el interés particular de los dueños de las fortunas y promotores del saqueo al que está  y estará sometida la ciudad si no se actúa. Hoy es el día. Se esperan instrucciones.

#2017sinPeñalosa

 

Encuentra el original en https://amediacuadra8.blogspot.com.co/2016/12/2017-ano-de-la-revocatoria.html

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